miércoles, 30 de agosto de 2006

MARTES HORROROSO

Me había pasado el viernes y parte del lunes haciendo mi tarea de mercadotecnia, me preocupaba un poco lo del formato porque soy medio rayada para esas cosas, y no hubiera sido nada dramático, de no ser porque me entró el pánico por que a lo mejor no le gustaría al auxiliar, en pocas palabras perdí plata haciendo el trabajo y hoy simplemente no lo presenté, además después de lo de ayer, no quiero nada de nadie:

Por lo general mi padre pelea conmigo, claro no fue siempre así, antes cuando vivía en mi burbuja de mundo él era mi héroe, luego vi sus pies de barro y desde entonces no se toca el corazón para romper el mío, lo último que me hizo fue nada más y nada menos que olvidarse de recogerme y me dejó a mi bendita suerte resulta que ayer fue el paro de los transportistas y también se supone que no debería de haber clases, pero claro al loco del Ignacio se le ocurrió venir y quedarse hasta las nueve de la noche, impartiendo educación, a esa hora siempre se encuentra movi, pero ayer fue sencillamente imposible, y me aventuré sola por las calles que siempre recorro máximo hasta las siete, obvio con mucha gente, sentí ganas de ir por donde mi papá me enseñó, en espera de mi progenitor, pero el jamás llegó, inmediatamente me invadió el caos, y unas ganas de llorar que no sentía hace rato, todito mezclado con una sensación de abandono y desamparo bastante traumante

Luego quise no poner en riesgo mi vida y me fui por donde la gente siempre anda, hasta entonces mis esperanzas de hallar a mi padre se esfumaron como nunca, luego me desesperé y me imaginé que si tuviera chico ese conjunto de sensaciones no serían tan odiosas, al instante recordé que decidí que los chicos se borrarían de mi lista al menos este semestre, al final de cuentas mi decisión de tomar Operativa para vivir un suicidio alucinante debería estar presente en mi cabeza, a la hora de buscar culpables para mis desgracias

Volviendo a mi padre, se me ocurrió que a lo mejor algo habría pasado, todo se me vino a la mente, hasta pensé que sólo muerto le perdonaría el no venir por mí, así que decidí esperar a llegar a casa para tomar las actitudes del caso, y entonces cuando eso pasó, lo vi esperando en la esquina, de lo más pancho y quitado de la pena, así que no quise ni llorar y le puse la cara de indiferencia, lo peor fue que ni siquiera se asomó por la Fac., o sea me dejó a la buena de Dios, no quise hablarle y así acabó el día

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